Turismo con animales acuáticos: la marea está cambiando

Turismo con animales acuáticos: la marea está cambiando

Por João Almeida

Ver espectáculos de delfines, nadar con delfines rosados en los ríos amazónicos, tocarlos y sacarse selfies con ellos parece inofensivo, pero atracciones turísticas como esas ‒muy populares en todo el mundo‒ esconden una enorme crueldad hacia los animales.

Debido a la falta de información y de empeño de la propia industria turística, los parques temáticos y otros lugares que explotan a los animales salvajes para entretenimiento dan la falsa impresión de que, en sus instalaciones, los animales viven felices y en excelentes condiciones de bienestar y conservación. ¿Quién nunca escuchó decir que los delfines “sonríen” y juegan durante su interacción con los turistas?

La verdad, sin embargo, es que muchos de esos comportamientos son demostraciones de agresividad y perturbación mental. El impacto negativo del cautiverio y de las exhibiciones públicas en la vida de los animales silvestres no es un tema nuevo. Durante años, hemos investigado y expuesto los problemas de estas actividades, incluidas las lesiones y las competiciones entre animales acuáticos y la modificación de su comportamiento natural.

En marzo de este año, lanzamos la quinta edición de nuestro informe sobre la situación de los mamíferos marinos en la industria de entretenimiento (disponible aquí), en colaboración con el Animal Welfare Institute (AWI). Los datos son alarmantes: las condiciones crueles van desde instalaciones inadecuadas hasta malos tratos físicos y psicológicos.

En acuarios y parques temáticos, descubrimos que miles de orcas, delfines y otros cetáceos sufren por vivir en condiciones totalmente opuestas a las naturales:

  • Incluso en los estanques más grandes, las ballenas y los delfines tienen solo una millonésima parte (0,0001%) del espacio que tendrían en su hábitat natural; en la naturaleza, estos animales nadan de 50 a 225 km por día y se sumergen a cientos de metros de profundidad;
  • Los delfines nariz de botella tienen 6 veces más probabilidades de morir inmediatamente después de ser capturados en la naturaleza y transportados entre las instalaciones;
  • Los animales marinos en cautiverio padecen diversos problemas de salud, como estrés extremo y niveles anormales de agresividad.

¿Y cuál es la excusa de la industria del turismo para mantener esos tipos de atracción?

En general se dice que mantener a los animales en cautiverio tiene una valiosa función educativa. Sin embargo, nuestro informe muestra que menos del 10% de los zoológicos y acuarios forman parte de programas de conservación relevantes.

Afortunadamente, observamos una tendencia de cambio en la percepción de los gobiernos y corporaciones sobre el tema, cada vez más enfocados en proporcionar formas responsables de entretenimiento con animales. En Canadá, en 2019, la Protección Animal Mundial obtuvo una importante victoria con el gobierno del país, que prohibió las atracciones con delfines en todo el territorio nacional. Otra victoria para el bienestar animal vino de la organización no gubernamental PETA. La ONG influenció a United Airlines a no animar a sus pasajeros a visitar delfinarios (acuarios de exhibición de delfines) en los destinos donde opera la aerolínea. Otra compañía aérea que recientemente adoptó el mismo tipo de compromiso fue British Airways, a través de una alianza desarrollada con la ONG Born Free Foundation.

En Brasil, el cautiverio de cetáceos para exhibición y diversión del público está prohibido desde el 2000, pero aún se pueden encontrar fácilmente muchas otras formas de explotación de animales silvestre. Este es el caso, por ejemplo, de las atracciones que permiten nadar e interactuar directamente con los delfines rosados en el Amazonas, una experiencia que todavía es bastante accesible y generalizada en la ciudad de Manaos, Amazonas.

Trabajamos incansablemente para cambiar esa realidad. Y esto es posible a través de alternativas sostenibles de turismo, como la observación de animales acuáticos en la naturaleza, ya sea en ríos o mares.

El Proyecto Ballena Jorobada, por ejemplo, está realizando un trabajo responsable de preservación de esos animales desde hace 30 años. Durante este período, el proyecto ayudó a que la población de ballenas se recuperara, de aproximadamente 1.000 ejemplares en 1998 a 20.000 en 2018. Una de las razones para este crecimiento son los esfuerzos del instituto para priorizar las prácticas de avistamiento en vez del buceo y la natación con ballenas. En la misma línea de conciencia y acción, el Proyecto Amigos de la Ballena Jorobada está ofreciendo a los turistas, en el estado de Espírito Santo, la oportunidad de observar a las gigantes.

Otra buena práctica de protección del bienestar animal proviene del Instituto Boto-Cinza (Delfín Gris) en Mangaratiba, Río de Janeiro. La organización actúa en la preservación de los delfines y fomenta el turismo de observación. En los paseos, no hay interacción directa con los animales y los turistas son transportados en embarcaciones autorizadas para la actividad, identificadas con el sello “Conductor Amigo del Delfín Gris”. La observación responsable de esta especie también se puede hacer aún más cerca de la ciudad de Río de Janeiro, en la Bahía de Guanabara.

Y eso no es todo. En Santa Catarina, las ballenas francas se pueden avistar sin necesidad de embarcación, por ejemplo, en tierra firme desde puntos altos, mientras que en el estado de Amazonas ya es posible hacer excursiones en barco para ver los delfines rosados expresando su comportamiento natural, en alineación con las mejores prácticas de bienestar y conservación de animales, sin contacto directo, natación, ni animales en semicautiverio.

Estos son solo algunos buenos ejemplos, en otros estados de Brasil también es posible tener experiencias turísticas éticas de observación de animales silvestres en la naturaleza, ya sean terrestres o acuáticos. Este es un mercado en fuerte crecimiento que está siendo incentivado en la medida que el consumo consciente y la responsabilidad socioambiental corporativa se están convirtiendo en norma.

Si usted representa a una empresa del mercado de turismo, trate de saber más sobre las experiencias éticas que ya existen en sus territorios de actuación, o incluso de liderar el desarrollo de nuevos productos responsables con animales silvestres y conviértase en referencia del mercado al ofrecer experiencias únicas a sus clientes

Nunca ofrezca atracciones crueles que mantengan animales silvestres en cautiverio, como delfinarios y parques temáticos, donde los delfines viven en estanques minúsculos, ¡el resto de sus vidas!,  para ser exhibidos en espectáculos. Si existe el deseo o la estrategia de promover Florida como destino turístico, opte por incluir y vender paseos en barco para avistamiento de delfines en el océano. Las ciudades de Orlando y Miami ya ofrecen una cantidad de productos y oportunidades para observar a estos increíbles animales en la naturaleza.

Protección Animal Mundial trabaja en alianza con la industria del turismo, apoyando a asociaciones, agencias y operadoras a cambiar sus prácticas turísticas con animales silvestres. Hable con nosotros y descubra cómo su asociación o empresa puede formar parte de este movimiento mundial por el turismo sostenible.

*João Almeida
Gerente de Campañas de Vida Silvestre
Protección Animal Mundial

Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no necesariamente reflejan la posición de WTM Latin America.

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